Una de las cosas buenas que hice en Irlanda fue sacarme el carnet de conducir.

Por aquel entonces estaba trabajando en Hertz y vi un cartel en el comedor de un coche que se vendía, era de un chico francés que se volvía a su país y necesitaba venderlo.

La verdad que fue un impulso, no tenía carnet de conducir pero se lo compré. Mi mejor amiga Adela, lo tuvo que llevar hasta casa ya que yo no tenía ni idea de conducir, siempre había ido de copiloto.

Cuando llamé a mis padres y les dije que me había comprado un coche, casi les da algo, tenían a su niña lejos de su alcance y encima ahora otra preocupación más, me acababa de comprar un coche sin tener carnet!

Aquí empezó mi aventura.

El coche en si estaba hecho una pena, pero que sabía yo, el aspecto por fuera era bueno, para que iba a mirar otra cosa, por mucho que levantara el capot y mirara todo me parecía correcto, inocente de mi.

Lo primero que tuve que cambiar fue el tubo de escape ya que era descapotable, le faltaba toda la parte de arriba, estaba quemado, así que imaginaros el ruido que hacía, pero yo subía más el volumen de la radio y no lo oía. Los vecinos estaban de un contento! debían decir, ” ahí vienen las dos macarras españolas con la tartana de coche y la música a toda caña”. Y nosotras tan felices, tardé tiempo en darme cuenta que aquel ruido no era normal, aparte de que no podíamos hablar en el interior del coche entre el volumen de la música y el ruido de fuera.

Aquí os dejo una imagen de mi maravillosa adquisición.

Con mi coche

Las ruedas eran otro cantar, estaban totalmente lisas, tuve que cambiar las 4 porque alguien me dijo que no podía conducir así, a mí mientras tuvieran aire pensaba que estaban bien.

Fui a un taller que había en mi pueblo, en Swords, no diré el nombre para no quitarle clientes. Me quitó las ruedas y mientras esperaba a que me pusiera las nuevas, llegó un coche preguntando por unos neumáticos y fue el listo del que me estaba atendiendo y le vendió mis ruedas!, delante de mí con todo su morro. No sé para que querría aquel hombre esas ruedas tan desgastadas pero el jeta del taller hizo negocio doble, a mi me cobró 4 neumáticos y vendió otros 4 que no le habían costado un duro, anda que esperó a que yo me fuera.

Al final me gasté tanto dinero en reparaciones que por lo que me costó me podía haber comprado otro coche.

Lo bueno fue que antes de que hiciera estos cambios, fui a pasar la ITV y me tiraron porque no había quitado los tapacubos de las ruedas, manda narices, vamos que el tubo de escape y los neumáticos estaban guapos!

Pero bueno, me estoy adelantando, todo esto vino cuando ya tenía mi Provisional Driving Licence.

Compré el libro del teórico en el Eason y empecé a estudiarlo, bueno, más bien a leerlo. Me dijeron que una vez que estuviera preparada, que hubiera hecho los test, que llamara para pedir hora para hacer el examen.

Así que a la semana de haber comprado el libro llamé y me dieron hora para ir a hacer el test. El centro al que yo fui estaba por Parnell, no sé si seguirá allí todavía, esto fué en el 2001.

Llegué a la hora que me habían citado y me pasaron a una sala con ordenadores y me dijeron que cuando estuviera lista le diera a empezar.

Así que empecé el test y la verdad que no me sonaba nada, tenía que haber leído más el libro.

Cuando acabé tuve que esperar a que me dieran los resultados, que por supuesto fueron malos, había suspendido.

Así que empecé a estudiar bien el libro y me lo aprendí casi todo, bueno, había preguntas que eran un poco de sentido común:

– Vas conduciendo y llevas un niño delante en bicicleta, que haces?

  • a – seguir detrás a una distancia prudencial y cuando pueda lo adelanto
  • b – pitarle como una loca para que se quite
  • c – adelantarle y pasar casi rozando.

Que hubierais contestado vosotros? Pues eso, había algunas preguntas de este tipo, otras ya eran más técnicas como distancias, señales de tráfico, vamos, típicas preguntas de examen.

Volví a presentarme y esta vez sí que aprobé, me dieron mi licencia para conducir, eso si, tenía que ir enseguida a comprarme mi L (en rojo) para avisar a los demás conductores que era un peligro en potencia.

Mi amiga Adela fue la más valiente de las dos, se atrevía a subir conmigo al coche y acompañarme a todos lados, nunca abrió la boca aunque estuviera al borde del ataque.

Contraté los servicios de un hombre, allí no había autoescuelas donde pudieras ir a aprender a conducir, había gente que por un módico precio (20 Euros la hora) te enseñaban. Así que di un par de clases para que me enseñara lo básico (acelerador, embrague,etc) y luego a practicar alrededor de casa.

La verdad que no se me dio nada mal, cogí el truquillo enseguida.

Al año y medio más o menos, decidí sacarme el carnet definitivo, vamos el Full Driving Licence que ya me permitiría conducir por todo el mundo y así cuando volviera a España ya tendría mi carnet.

Para sacarte el Full, te permiten hacer el examen con tu propio coche, así que imaginaros, llevaba ya conduciendo año y medio, conocía mi coche como la palma de mi mano así que era imposible suspender.

Y aprobé a la primera! me hizo una ilusión increíble, ya tenía el carnet de conducir y podría usarlo en cualquier país.

Cuando conduces en Irlanda, te das cuenta de lo educada y civilizada que es la gente conduciendo, conmigo tuvieron mucha paciencia y nunca me pitaron, conduces más relajado, igualíto que en Madrid.

Si necesitáis información de cómo hacer los trámites, aquí estoy, ahora han cambiado algunas cosillas, sería interesante que le echarais un vistazo a la página de Trafico, Road Safety Authority

Un saludo,

Eire10