Si alguna vez os dejáis caer por Cahir, en el Condado de Tipperary, no podéis saltaros la visita a las Cuevas de Mitchelstown, si no sabéis de este lugar, es fácil no encontrarlo, no está muy bien señalizado y no aparece en muchas guías, nosotros las encontramos por casualidad.

Se llega a través de una carretera que parece que no lleva a ningún sitio, pero de repente te encuentras con una casa a pie de carretera donde pone el cartel de las cuevas.

Yo estuve a punto de no entrar, no había nadie por allí, era una zona desolada, parecía una broma que allí hubiera una atracción turística.

Bajamos del coche y en la casa había un cartel que decía que para comprar los tickets llamaras al timbre.

Llamamos y no salía nadie, estábamos a punto de irnos cuando apareció una señora en bata preguntando que queríamos, yo pensé, “nos hemos confundido, alguien ha puesto aquí el cartel pero no hay nada que ver”.

Le preguntamos si por aquí había unas cuevas y nos dijo que sí, que esperáramos que nos vendía los tickets y que iba a avisar a su hijo para que nos la enseñara.

Aquí os dejo una foto de donde tenéis que comprar las entradas:

Con el ticket en la mano (7 Euros por persona) nos indico que fuéramos hacia la entrada de la cueva, que en un momento iría su hijo para hacer la visita.

Mientras esperábamos, llegó otra pareja que por la cara que traían, estaban igual que nosotros, seguro que pensaban lo mismo, “si nos pasa algo ahí dentro, se enterará alguien?”

Al rato llegó el guía con un quinqué en la mano, para los que no lo sepáis, es una lámpara pero de las antiguas, vamos, una lámpara de aceite con una llama.

Ahí yo me eché atrás y dije que no entraba ni de coña, que si ya la situación me resultaba extraña no iba a meterme en una cueva bajo tierra donde no te ves ni los dedos con la única iluminación de una lámpara de aceite.

El guía me dijo que no me preocupara, que sería suficiente y que habría tramos iluminados.

Así que medio me convenció y allá que fuimos.

Esta es la entrada.

Pues bien, una vez que entramos a la cueva, Ohhhh! me quedé sin palabras, IMPRESIONANTE.

Había estado antes en varias cuevas pero ésta me pareció la más impactante, además, verla bajo la luz de una lamparilla, me daba miedo y asombro a la vez. No os preocupéis porque hay bastantes tramos iluminados, hasta 1972 no se instaló la luz en la cueva así que imaginaros el miedo que debía dar por aquel entonces.

El guía nos contó que la cueva la descubrió un antepasado suyo en el 1833 y que desde entonces sigue en la familia.

Michael Condon fue el que la descubrió por casualidad, estaba picando para obtener piedra caliza cuando se le cayó el pico en una grieta. Empezó a quitar algunas piedras para ver donde había caído y fue cuando vio todo un entramado de pasillos y grutas debajo de sus pies.

La visita es de 1 Km, aunque la cueva consta de 3Km, pero es suficiente para darte cuenta de lo impresionante que es, techos altos, grutas espaciosas, estalactitas y estalagmitas por todos lados.

Foto propiedad de Palm Lodge B&B

Os aconsejo que la visitéis porque realmente merece la pena.

Ya me contaréis.

Saludos,

Eire10